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24 de noviembre de 2020

La ganancia del sector lácteo se acota cada vez más




Del precio final pagado por el consumidor por un litro de leche entera en nuestro país, el 87,5 % son costos; el 11,6 % impuestos y 0,9 % representa la ganancia de la cadena.

Así, esa misma leche tuvo un precio promedio de 60 pesos en góndola. De ese monto, el tambo representa el 30 % ($ 18,33); la industria el 39 % ($ 23,63); el comercio el 19 % ($ 11,17) y los impuestos el 12 % (7 pesos).
Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

“Esto quiere decir que, por cada sachet que compramos, estamos pagando $ 52,60 de costos, $ 7 de impuestos y $ 0,50 de ganancia en toda la cadena”, explicó Natalia Ariño, economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (FADA), responsable del estudio.



De esos impuestos, el 45% son nacionales, el 43 % provinciales y el restante 12 % municipales.

Respecto de febrero de 2019, cuando aún no existía la compensación por el IVA a supermercados, la Nación representaba el 78 % de los impuestos, mientras que el 22 % restante se distribuía en otros niveles de gobierno.

En el paso a paso, el productor del tambo recibió $ 18,65 por litro de leche. La industria la adquiere a ese precio y suma $ 19,73 de costos y $ 3,16 de impuestos por litro.

Con un resultado de $ 3,90, el precio del sachet sale de la planta a $ 45,44. El comercio la compra y suma $ 12,63 de costos de estructura, transporte y costos laborales, paga impuesto por $ 3,51 y obtiene una pérdida de —$ 1,45.
“La leche perdió frente a la inflación y el dólar. En los últimos seis meses, la cruda aumentó un 5 %; la inflación 14 % y el tipo cambio 19 %”, acotó Ariño.

El tambo y el comercio registran pérdidas de —$1,94 y —$1,45 respectivamente, luego de varios meses de precio de la leche planchado mientras los costos vienen creciendo.

“Una aclaración importante es que, si bien el comercio pierde con cada sachet vendido, este es un ‘producto gancho’, y luego se compensa con otros lácteos de mayor valor esa pérdida”, aclaró David Miazzo, economista jefe de la FADA.

El resultado negativo en el tambo se dio en un contexto complicado para este sector ante la falta de oferta de pastos; aumento del precio de los granos y el heno, que aumentaron los costos con un bajo precio de la leche.

En dólares, el tambero recibió US$ 0,25, mientras que en la medición anterior eran US$ 0,29.

“En febrero el productor podía comprar 1,9 kilo de maíz por cada litro de leche que vendía; en este agosto esa relación cayó a 1,8 y, en septiembre, continuó cayendo a 1,54 kilos por litro de leche”, afirmó Ariño.

“Desde 2019 la cadena se vio afectada por la caída del consumo de algunos productos; se agravó en el medio de la pandemia y se espera que continúe la tendencia durante la pospandemia, producto de la caída del poder adquisitivo de la población, sumado a una actividad económica deprimida y un contexto en el que aumentó el desempleo y la pobreza, impactando en los volúmenes de venta al mercado interno, principalmente de aquellos productos de mayor valor”, explicó Miazzo.

Sin embargo, aclaró que la actividad exportadora es una alternativa que contribuye en forma positiva a los resultados de la industria que pueda acceder al mercado externo.

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