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29 de agosto de 2020

La vuelta a la U.N.S sería en el 2021, por ahora sigue la modalidad virtual


Foto archivo

Incertidumbre. Esa es la palabra que sigue dominando parte del panorama en la Universidad Nacional del Sur (UNS), tanto para la terminación del ciclo 2020 como para la manera en que se desarrollarán las clases el año venidero, a partir de la pandemia del coronavirus.

Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

Lo que es claro es que durante el segundo cuatrimestre, que se inicia el 7 de septiembre, se mantendrá la modalidad del dictado virtual de las materias.

“Por ahora estamos terminando de definir un protocolo para poder habilitar los exámenes presenciales. Pero es claro que este año es prácticamente imposible que se pueda tener una vuelta masiva a las aulas. Todas las iniciativas apuntan a 2021”, explicó a La Nueva. el rector de la casa, Dr. Daniel Vega.

La segunda situación por estas horas en la UNS es completar la evaluación de cómo ha funcionado el esquema de clases no presencial desarrollado en la primera parte del año.

“La secretaría académica está terminando con un análisis detallado del impacto de esta modalidad académica, con el impacto en los exámenes rendidos, la tasa de aprobación y los cursados. Ese diagnóstico será clave para tomar las mejores alternativas”, agregó.

Lo cierto es que la UNS ha logrado en poco tiempo organizar un conjunto de herramientas para que en todas las carreras se pudiera garantizar a los alumnos el cursado de las materias y los exámenes correspondientes, en un sistema virtual sin antecedentes en cuanto a sus alcances.

“Con los resultados obtenidos seguramente habrá más precisiones en cuanto a cómo terminar el año. Por ahora prima la incertidumbre”, agregó Vega.

Las formas

Este mes la UNS adhirió al protocolo marco universitario nacional “para el retorno a las actividades presenciales” elaborado por el Ministerio de Educación de la Nación, con la participación del Consejo Interuniversitario Nacional, que se da por descontado recién podrá suceder en 2021.

Ese estudio se rige, como en todas las actividades que comienzan a desarrollarse en la denominada nueva normalidad, “en criterios sanitarios, de higiene, salud y seguridad, así como de organización académica y pedagógica”.

Es un protocolo que establece “un piso mínimo de requerimientos” que cada institución definirá con criterios específicos acordes a las particularidades de sus actividades y siempre garantizando el acceso de quienes no pudiesen retomar las clases presenciales.

Universidad repensada

Así como los supermercados, los bancos o la municipalidad, por citar algunos ejemplos, los edificios de la UNS deberán reorganizar sus esquemas de ingresos, circulación y atención, para que el movimiento de personas no transgreda las exigencias de distanciamiento y se evite toda aglomeración.

Cada edificio deberá acondicionar sus espacios para asegurar el distanciamiento mínimo, las condiciones de higiene y hasta disponer de un lugar donde aislar a estudiantes y trabajadores que presenten síntomas de COVID-19.

Los estudiantes usarán barbijos, tendrán disponible alcohol en gel y deberán seguir todas las instrucciones que establezca la casa.

En cada lugar de clases se deberán delinear sentidos de circulación de estudiantes y docentes y asegurar la ventilación de los espacios cerrados.

Las aulas en Altos del Palihue, por caso, serán más adecuadas seguramente para cumplir con los nuevos requerimientos que las ubicadas en un subsuelo.

El complejo de avenida Alem dispone de varias alternativas de acceso y una extensa circulación por pasillos, lo cual seguramente facilitará la definición de esquemas de acceso y egreso.

Se implementarán políticas de promoción para el traslado caminando o en bicicleta. En caso de utilizar vehículo particular tener en claro las prácticas de higiene y desinfección y en el transporte público respetar las recomendaciones en uso.

Se definirá qué cantidad de personas pueden permanecer en cada lugar –biblioteca, comedor, patio, aulas, laboratorios—de modo de poder respetar el distanciamiento social.

Este punto puede resultar de complejidad, considerando que el Ministerio plantea “flexibilizar y establecer horarios para evitar concentraciones masivas”.

Esto supone que un curso de, por caso 100 alumnos, deberá dividirse en grupos menores con diversidad de días y horarios de clases.

El mundo ha asumido que hay que aprender a convivir con el virus, tomando los recaudos necesarios para minimizar contagios y que, hasta tanto no exista una vacuna, habrá una nueva modalidad de conducta que permita retomar la condición presencial también en la educación.

https://www.lanueva.com/

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