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12 de agosto de 2020

“Es mi manera de devolverle un poco al club” Mateo Berné




Mateo Berné, tenista oriundo de Darregueira, contó que durante la pandemia estará dando clases en el pueblo y repasó las dificultades que tuvo que atravesar para llegar a ser profesional.

Es tenista, está entre los mejores 2.000 del planeta y es oriundo de Darregueira. Mateo Berné agarró la raqueta desde muy chico en el Club Darregueira y desde allí no la largó más. Viajó a Buenos Aires, la peleó en un deporte complicado, llegó a ser número uno del ranking argentino y nos cuenta su historia. Además, su trabajo en plena pandemia en el pueblo que lo vio crecer.
-¿Cómo fue que te acercaste al tenis?

-Yo llegué a Darregueira allá por el 2005, tenía seis años y me aburría mucho cuando salía de la primaria. Siempre miraba en la tele tenis y le dije a mi papá que quería jugar. Entonces me inicié con Ariel Rollhauser en el Club Darregueira, iba más a divertirme con amigos que a otra cosa, pero llegó un punto en el que Ariel le dijo a mi viejo que conmigo no podían hacer mucho más y fue ahí cuando opté por irme a Buenos Aires.

-¿Te dabas cuenta jugando con tus amigos que podías llegar a ser profesional?

-La verdad es que no. Iba con los chicos a divertirme y no lo veía desde el lado competitivo, pero a los 12 o 13 años me empecé a dar cuenta.

-¿Irte a Buenos Aires fue el quiebre?

-Sí, tuve que dejar muchas cosas. Amistades y a mi familia. A los 13 años me fui a vivir solo a una ciudad muy grande que no conocía y comenzó una vida nueva para mí. Al principio estuve muy contenido por mi abuela, que me acompañó los primeros años allá y fue de gran ayuda.

-¿Qué fue lo que más te costó de la adaptación?

-Creo que el tiempo que tardaba en llegar al club era lo que más me chocaba. Acá en Darregueira estaba a dos cuadras de la cancha y tomarme dos colectivos para ir a entrenar me parecía una locura. Tardaba una hora y media en ir y una hora y media en volver. Además, la seguridad.

-¿Fuiste con un contacto?

-Sí, fui directamente a estar con un entrenador que había venido a Darregueira a dar una clínica. Él habló con mi papá y le dijo que estaba interesado en entrenarme. Primero me mandó a alguien a Darregueira, pero llegó un punto que tuve que irme porque no tenía con quién jugar en el distrito.

-¿Qué tan difícil es meterse en el ranking ATP?

-Es muy difícil, no es para cualquiera. Yo arranqué en Sub 10 a jugar y fui escalando. Pasé por Sub 12, Sub 14, Sub 16 y Sub 18 y recién ahí empecé a jugar torneos profesionales. Son muchos llantos, risas, copitas perdidas, copitas ganadas, es largo el camino. Como todo deporte, pero el tenis es un deporte muy caro.

-¿Los viajes son lo más costoso?

-Sí, imaginate que para hacer una gira por Europa uno gasta $70.000 sólo en el pasaje. Ni hablar si llevás a tu entrenador.

-¿Y eso lo bancás con sponsors?

-Estuve muchos años con Heads, pero ellos te bancan las raquetas, el resto depende de lo que yo gane en los torneos. Pero entre mi viejo y mi tío Pablo me ayudan bastante.

-Fuiste número 1 de Argentina en 2018, ¿cómo es verse ahí arriba?

-Recuerdo que fue a fin de año, después de un G1, que vendría a ser el torneo con los mejores de mi camada. Fue único. Ganar el torneo y ver el número 1 reflejado fue increíble. Era algo que desde chico veía muy lejos. Había estado tres o cuatro, pero nunca primero.

-Meterse en el ranking ATP es otro Mundo, ¿no?

-Sí, se limpia todo y tenés que arrancar de nuevo. Hay tenistas que están hace mucho tiempo en el circuito y que vos seas el número 1 del ranking Junior de Argentina no vale nada. Tenés que ganarte nuevamente la confianza y comenzar a sumar puntos para escalar.

-¿Cuál es tu objetivo dentro de un ranking repleto de bestias como Del Potro, Nadal, Federer y tantos otros?

-Yo siento que la diferencia de un jugador normal y uno que sobresale pasa por la parte mental. Uno ve un torneo y todos le saben pegar, pero la diferencia después la hace la cabeza. Hay momentos del partido donde las bolas queman y trabajo muchísimo para tomar buenas decisiones ahí.

-¿Estás trabajando con un psicólogo deportivo?

-En este momento no, estoy trabajando la toma de decisiones en cancha con mucha carga física. Con mi entrenador practicamos eso, pero no vendría mal retomar con un psicólogo.

-¿Qué hiciste durante la cuarentena?

-Primero aproveché para volver a estar en mi casa, con mi familia. Me perdí toda la adolescencia y ahora estoy aprendiendo mucho, ja. Pero en cuanto a lo deportivo estoy yendo al centro kinésico de Sebastián Schwindt y con él estoy trabajando en el método Busquet, que es muy conocido. Básicamente te corrige las posturas y las cadenas musculares, algo que es fundamental para el cuerpo en un alto nivel de competencia. Además, salgo a correr.

-¿Y estás dando clases?

-Por suerte han puesto en condiciones la cancha del Club Darregueira y me dieron un lugar para empezar a dar clases de tenis. Estamos de lunes a viernes de 9 a 12 y de 13 a 19, pueden llamar al 2923-523749 para inscribirse. Hay clases grupales y particulares para todos los niveles y edades. Es mi manera de devolverle un poco al club que me dio mucho.

Por Juan Clemente
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