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3 de mayo de 2020

Darregueira: A quince años de la muerte de Dietz




La muerte del joven Enuel Dietz fue un caso testigo para el fútbol de la Liga Cultural. El 1º de mayo de 2005 (el viernes se cumplieron quince años), el futbolista de Gimnasia y Esgrima de Darregueira sufrió un paro cardiorrespiratorio mientras disputaba un partido ante Argentino Juniors, por la Zona Sur, y falleció camino a un centro médico.

La tragedia, ocurrida en la localidad bonaerense de 17 de Agosto (donde se jugó aquel clásico de Darregueira), encendió muchas alarmas en el fútbol culturalista y pampeano. Se detuvo la actividad durante una semana, se solicitaron diferentes medidas de seguridad (presencia de médicos y ambulancias en las canchas), se trabajó en un protocolo para que todos los futbolistas se realizaran los estudios médicos antes de las competencias y hasta hubo una movida de los propios jugadores para garantizar un tratamiento médico adecuado en casos extremos.
Hoy, quince años después, el torneo también está detenido, en este caso por la pandemia de coronavirus que afecta a todo el mundo. Lo que no cambió mucho es la realidad del fútbol pampeano, porque aunque algunas de las pautas se cumplieron, la mayoría quedó en una buena intención inicial. No hay ambulancias en los estadios, ya no hay estudios generalizados y no se exige una ficha médica particular antes de cada torneo.

La tragedia.
Enuel Dietz tenía 23 años cuando falleció el 1º de mayo de 2005. Por la sexta fecha de la Zona Sur de la Liga Cultural de fútbol, Argentino Junior de Darregueira recibía aquel día a Gimnasia y Esgrima en el clásico de la localidad bonaerense, que ocasionalmente se disputaba en 17 de Agosto -un pueblo ubicado a unos 30 kilómetros- porque el equipo que era local estaba reacondicionando su cancha.
De acuerdo al testimonio brindado aquel día por el periodista Dante Raj, que estaba presente, a los pocos minutos de empezado el parido de Primera División el joven Dietz, jugador de Gimnasia, se sentó en mitad de cancha y solicitó atención porque sentía unos dolores. Luego de la asistencia el juego continuó y unos instantes después el técnico del Lobo, Hugo González, fue alertado por otro jugador sobre el malestar que seguía evidenciando el futbolista.
Cuando iban 28 minutos de esa primera parte, Dietz se desplomó en medio del partido a pocos metros de su compañero Pablo Alanís, quien avisó a los asistentes sobre lo que estaba sucediendo. Mientras ingresaban a atenderlo, un jugador rival (Atler) le realizó respiración boca a boca y el resto colaboraba agitando sus camisetas para generar una mayor corriente de aire.
Ante la gravedad de la situación, Dietz fue cargado en un móvil policial y llevado a la unidad sanitaria de 17 de Agosto, donde recibió la primera atención médica, y más tarde derivado al Hospital de Darregueira, donde fue atendido por el médico de guardia, Luis Heredia. El futbolista de Gimnasia había sufrido un paro cardiorrespiratorio en pleno partido y, pese a los intentos por reanimarlo, había fallecido antes de llegar al centro asistencial de su localidad.
«Se recibió un paciente en paro cardiorrespiratorio, sin actividad eléctrica del corazón, entubado y con masaje cardíaco. Se le practicaron las maniobras de resucitación sin ningún tipo de respuesta. El joven jugador venía acompañado desde 17 de Agosto por el médico de esa unidad sanitaria», dijo aquel día Luis Heredia, el médico que recibió a Dietz en el hospital de Darregueira, al confirmar que recibió al joven futbolista «una hora y veinte minutos después» de sufrir la descompensación en la cancha.

El día después.
«Estamos todos muy dolidos con esta situación, que no había ocurrido nunca y es un hecho desgraciado que a los que amamos el deporte y el fútbol nos llega muy hondo», comentaba en su momento quien era presidente de la Liga Cultural, Alfredo Iturri. Y en el mismo sentido, el hoy vicepresidente aclaraba: «El reglamento dice que tiene que haber un médico y una ambulancia en cada partido, pero en el deporte argentino amateur eso no existe. Es así a nivel nacional, porque pasa en todos los deportes, en nuestra provincia y en todo el país».
Durante esa primera semana de mayo de 2005, en la que el fútbol pampeano se vistió de luto, se sucedieron varias reuniones entre futbolistas, dirigentes y autoridades del gobierno provincial, y en principio se decidió la detención del campeonato culturalista por una semana, para así tener una «jornada de reflexión», pedida expresamente para evaluar los pasos a seguir.
La tragedia había alertado a todos por las precarias condiciones en las que se jugaba con respecto a la salud de los futbolistas, que muchas veces no eran atendidos por personal idóneo ni trasladados en unidades sanitarias ante cualquier golpe, lesión o descompensación.
A partir de ese momento se comenzó a exigir con mayor ‘rigurosidad’ la presencia de personal médico (o de enfermería) en cada cancha para que puedan comenzar los partidos, pero los intentos por contar con una ambulancia por estadio quedaron en la nada por cuestiones económicas o de logística, ya sea porque muchos clubes no podían afrontar los costos de un vehículo sanitario particular, o porque en algunas localidades no había ambulancias suficientes para destinar a un partido de fútbol.
Uno de los puntos en los que más se avanzó fue en los controles médicos a los futbolistas. Mediante un convenio con el Gobierno provincial, se realizó un protocolo para que todos los jugadores de la provincia, de la sexta categoría a la primera, se realicen los exámenes físico-médicos básicos.
La experiencia comenzó en la Liga Cultural (en ese momento contaba con unos 5.000 futbolistas fichados), con un equipo médico que visitaba los clubes para realizar los controles con el equipamiento necesario, pero en muchas instituciones se encontraron con muy pocos jugadores, la mayoría de las inferiores, y esa primera etapa se cerró con unos 1.500 futbolistas examinados. El proyecto no prosperó.

Quince años.
A una década y media de aquella tarde fatídica en la que murió Enuel Dietz, las inquietudes son las mismas a la hora de iniciarse cada partido. Hubo algunos avances en muchos clubes, con capacitaciones para el personal (especialmente en RCP) o instrumental adecuado para afrontar contingencias médicas, pero aún no existe un protocolo que se cumpla a rajatabla en cuanto a la salud de los futbolistas.
Una ficha médica básica, la presencia de un enfermero o médico en cancha y el compromiso general de tener un contacto para una llegada inmediata de un vehículo de asistencia adecuado en caso de ser necesario (aunque en algunos clubes contratan ambulancias), son hoy los requisitos mínimos que cumplen las instituciones.

«No había médicos»
«A los 10 minutos Enuel se ahogó. Pensé que era algo normal, pero más tarde le pregunté cómo estaba y no me contestó; al rato lo vi caer», contó Pablo Alanís, el ex jugador de Atlético Santa Rosa y All Boys que en aquel 2005 vestía la camiseta de Gimnasia de Darregueira junto a Dietz.
«No había médicos, sólo acudieron auxiliares, y fue un jugador de Argentino quién le hizo la respiración boca a boca que lo reanimó, pero sólo un momento», agregó el defensor, que vivió la tragedia al lado de su compañero.
«Antes del partido no vimos nada raro en Enuel», contó en su momento Alanís, que se quejó por los pocos -o nulos- controles médicos. «Cuento con los dedos de una mano los clubes que ponen a disposición un cuerpo médico para que los futbolistas se puedan hacer un buen control. No puede ser que en un partido de fútbol no haya médicos o ambulancia, pero lamentablemente uno se da cuenta cuando pasan estas cosas. Creo que es hora de abrir los ojos y replantear todo para un futuro mas seguro» cerró Alanís aquel mayo de 2005.

En la zona sur.
Luego de la muerte de Enuel Dietz aquel 1º de mayo de 2005, se sucedieron otros tres fallecimientos de jóvenes futbolistas en el ámbito de la Zona Sur de la Liga Cultural, en todos los casos mientras se entrenaban por la noche en sus clubes y por cuadros de «muerte súbita». En enero de 2014 falleció Luciano Leonhardt (19 años), de la reserva de Independiente de Rivera; en marzo de 2015 murió Emanuel Cano (14), de las inferiores de Argentino de Darregueira, y en julio de ese año falleció Nahuel Incaurgarat (15), de las inferiores de Sportivo de General San Martín.

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