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27 de abril de 2020

Gral. San Martin: vendió su empresa y ahora fabrica máscaras faciales




La irrupción de la pandemia del coronavirus puso en jaque a los mercados financieros y las actividades comerciales, con pérdidas que prometen ser incalculables a causa de una nítida parálisis productiva. Sin embargo, en medio de la crisis sanitaria y económica, hay emprendedores que ven una sólida oportunidad para reinventarse y adaptar sus negocios e intereses a la necesidad de la población.


Un ejemplo paradigmático es el de Facundo Miller, un joven de 22 años, oriundo de San Martín (La Pampa), quien decidió vender una empresa de impresiones gráficas para encarar un proyecto de merchandising empresarial, pero en el trayecto el escenario epidemiológico lo obligó a postergar sus sueños y apostar, junto con su familia, al resguardo sanitario de la comunidad.

“Yo arranqué a los 17 años a laburar en el rubro gráfico. Me abrí una empresa de gráfica en General San Martín (La Pampa) y otra sucursal en Guatraché. Llegué a tener cinco empleados, laburando a pleno y muy bien, y en febrero la verdad que la situación del país me estaba matando, por lo que decidí vender la gráfica para invertir en otra cosa”, explicó a Telefe Noticias.

Gracias a la influencia de algunos amigos que ya incursionaban en la confección de las máscaras faciales con máquinas de corte laser e impresoras 3D, Facundo comenzó a indagar y a pergeñar ideas para elaborar estos dispositivos protectores como así también las mamparas anticontagio.

“Yo tengo mucho contacto con Bahía Blanca porque estamos a 150 kilómetros y es nuestra ciudad para todo, cualquier movimiento u envío. Decidí invertir en esto e instalarme acá, por un tema de distribución, de caudal de gente y porque acá iba a ser hasta más necesario”, aclaró.

Tras establecerse en territorio bahiense, el joven eligió para emplazar su fábrica de producción una construcción ubicada sobre la ruta 3, en cercanías a El Cholo. Adquirió la maquinaria procedente de Buenos Aires y el material llegó desde Rosario.


Sin conocimiento alguno sobre el uso de estas máquinas, pero con el deseo ferviente de poner en marcha la producción, Facundo debió trabajar 16 horas para ponerlas en funcionamiento,en contacto online con un técnico que no pudo llegar por las restricciones de circulación establecidas por la cuarentena obligatoria.

“Me vine con mi hermano sin tener contactos a quien vender. Me contacté con un chico de acá que está vendiendo máscaras, le intereso e hicimos una videollamada”, reconoció.

Es así cuando Tripp – Keep Moving (Sigue Moviéndote), comenzó a dar sus primeros pasos en plataformas digitales y enseguida, dicho por las propias palabras de su mentor, “explotó las redes sociales con 300-400 comentarios”.

“Nos dimos cuenta que nos faltaba más gente para producir porque nosotros no dábamos abasto. Yo quería producir las 24 horas y hacer horarios rotativos. Entonces la llamo a mi vieja que estaba sin laburo porque tiene un local de decoración (no se lo dejan abrir), y mi hermano también porque yo tengo una parte de una cervecería con él en Guatraché y no la podíamos abrir. Les dije vénganse para acá que vamos a fabricar”, describió.

El joven pampeano y sus familiares donaron en el día de ayer 20 máscaras al sector de Pediatría del Hospital Municipal, y tienen previsto donar otras 60 al servicio de emergencias Siempre.


“Yo no pensé que necesitaban tan al extremo. En uno de los hospitales sé que tienen muy pocas máscaras, pero ellos no lo quieren decir. Ellos se arriesgan muchísimo, están trabajando con barbijos de tela cuando no lo es lo recomendable”, agregó.

Facundo insistió en que su emprendimiento tiene como base primaria “abastecer la necesidad de la gente”, sin descuidar todo lo que debió invertir para su funcionamiento. En la actualidad, informó que cuenta con 3.300 máscaras en stock y cuatro personas a cargo de la producción, las cuales deben rotar turnos “parar dormir 4 o 5 horas” porque la exigencia es mayúscula.

“Yo soy diseñador e hice algunos diseños de máscaras. También les pedí a mis amigos porque ellos ya estaban trabajando. Yo me enfoqué en hacer un producto cien por ciento esterilizable para que pudieran usarse en los hospitales. Por eso las hice de acrílico”, argumentó.

Y añadió: “Hay muchas máscaras que son con materiales porosos en las cuales el virus se queda ahí en la porosidad, no se pueden esterilizar. Hay otras que tienen tela y también queda el microbio agarrado ahí”.

En este marco, el joven emprendedor sostuvo que las principales ventas y el flujo de consultas se han desarrollado en Instagram y Facebook.

Más allá de la impronta comercial que todo negocio requiere y reviste, Facundo no olvida la necesidad de ser solidario en la coyuntura actual, y para ello se planteó formular una acción benéfica. A razón de 10 máscaras vendidas, la idea es donar una. Y a mayor volumen de comercialización, lo donado se incrementará.


Consultado sobre un futuro post-pandemia y si se ve radicado en la ciudad, el joven respondió: “Uno de mis proyectos iniciales era instalarme en algún lugar donde yo pueda vender merchandising empresarial. Llaveros, lapiceras, etc. Esto se lleva a cabo, en un gran porcentaje, con máquinas laser. Cuando mi amigo me dijo lo de las máscaras con estas máquinas, dije de encarar las máquinas ahora que se necesita, y el día de mañana cuando esto pase, ya las tendría para iniciar acá”.

bahia.telefe.com
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