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15 de abril de 2020

El distanciamiento social podría mantenerse hasta el 2022



Un confinamiento único no detendrá al nuevo coronavirus y se requerirán períodos repetidos de distanciamiento social en 2022 para evitar que los hospitales se vean abrumados y el sistema sanitario colapse, dijeron el martes científicos de la Universidad de Harvard en Estados Unidos, que simularon la trayectoria de la pandemia.
El estudio se produce cuando Estados Unidos entra en el pico de su número de casos de COVID-19 —con más de 26 mil muertes y 600 mil contagios— y los estados de esa nación observan una eventual relajación de las medidas restrictivas duras.


La simulación por computadora del equipo de Harvard, que se publicó en un artículo en la revista Science, asumió que el COVID-19 se volverá estacional, como los coronavirus estrechamente relacionados que causan el resfriado común, con tasas de transmisión más altas en los meses más fríos.


La investigación, que realizó proyecciones teniendo en cuenta todo tipo de variables, concluyó que es poco probable que en un periodo corto de tiempo la vida, tal y como la conocíamos, retorne a como era antes del virus.

Una ambulancia cruza la calle 42 Este, casi vacía, bajo fuertes lluvias y vientos en Manhattan durante el brote de la enfermedad coronavirus (COVID-19) en la ciudad de Nueva York, Nueva York, EEUU, el 13 de abril, 2020. REUTERS/Mike Segar


Los autores del estudio afirman que aún se desconoce mucho sobre el mal, incluido el nivel de inmunidad adquirido por una infección previa y cuánto tiempo dura.


“Descubrimos que es probable que las medidas de distanciamiento social por única vez sean insuficientes para mantener la incidencia del SARS-CoV-2 dentro de los límites de la capacidad de atención crítica en Estados Unidos”, sostuvo el autor principal Stephen Kissler en una intercambio con periodistas.


“Lo que parece ser necesario en ausencia de otro tipo de tratamientos son los períodos intermitentes de distanciamiento social”, agregó.


De todas maneras, se requerirían pruebas virales generalizadas para determinar cuándo se han cruzado los umbrales para reactivar el distanciamiento, dijeron los autores.

Repartidores de las aplicaciones de entrega a domicilio se sientan en sillas de distanciamiento social debido al brote de coronavirus (COVID-19), mientras esperan los pedidos de clientes en una tienda en Bangkok, Tailandia. 24 de marzo de 2020. REUTERS/Chalinee Thirasupa.


Los científicos creen que hay una serie de factores que determinará el rumbo que el virus tome en los próximos años: si los contagios bajan durante el verano y resurgen durante el invierno, si las personas que son infectados tienen algún tipo de inmunidad y cuánto duraría esta o si las personas obtienen inmunidad por haberse infectado con otros coronavirus que causan resfriados comunes.


El modelo predice que un esfuerzo único de distanciamiento social como el que se está empleando actualmente en EEUU no detendrá la transmisión del virus. Sin embargo, si se desarrollan tratamientos que puedan evitar que los pacientes de Covid-19 desarrollen una enfermedad grave o si se crea una vacuna, las restricciones de movimiento podrían relajarse.


Además, afirman que las medidas de aislamiento y distancia social se podrían relajar si una sociedad decide aumentar la capacidad de camas en las unidades de cuidados intensivos, siempre y cuando pueda hacer frente al aumento de contagios que decisión generaría. Una medida como esa podría ayudar a la inmunidad de rebaño, lo que hace el número suficiente de personas logren la inmunidad y así se pueda detener la propagación.


“Así que creo que las intervenciones de distanciamiento de algún tipo tendrán que continuar, con un poco de alivio y junto con otras intervenciones”, dijo el epidemiólogo Marc Lipsitch, otro de los autores del estudio.

Imagen de archivo de una mujer cruzando una calle vacía de Park Avenue en Manhattan, en medio de la propagación de la enfermedad provocada por el coronavirus, COVID-19, en Nueva York, EEUU., Abril 5, 2020. REUTERS/Eduardo Muñoz


Sin embargo, una cosa es casi segura: el virus llegó para quedarse. El equipo aseguró que era muy poco probable que la inmunidad fuera lo suficientemente fuerte y dure lo suficiente como para que el COVID-19 se extinga después de la ola inicial, como fue el caso del brote de SARS de 2002-2003.


Mark Woolhouse, un epidemiólogo de enfermedades infecciosas de la Universidad de Edimburgo, dijo que “este es un estudio excelente”, aunque remarcó que “es importante reconocer que es un modelo; es consistente con los datos actuales, pero no obstante se basa en una serie de suposiciones, por ejemplo sobre la inmunidad adquirida, que aún no se han confirmado”.


El último balance de la Universidad Johns Hopkins -centro de referencia de los datos- indicó el martes que Estados Unidos registró 2.375 muertes en 24 horas por coronavirus.

(Infobae)
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