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15 de marzo de 2020

Puan: las roturas en la red de agua producen pérdidas de casi el 60%


Fuente: La Nueva

Sergio del Valle, director de Obras Públicas de Puan, reveló que el principal problema del servicio de agua en las localidades del distrito son las pérdidas, que llegan casi al 60%.

"En Puan existe un 59% de pérdida sobre lo producido de agua, producto del deterioro de la red. Es un problema común a todas las localidades, al que se suma el alto costo de mantenimiento de las plantas potabilizadoras”, reconoció.
En esa comuna la prestación del servicio se realiza a través de las cooperativas eléctricas, salvo en San Germán y Felipe Solá, donde el suministro depende del municipio.

"En Felipe Sola -continuó Del Valle- existe un deterioro en la red que ocasiona pérdidas del 50%,m lo que eleva muchísimo el costo de mantenimiento, como así también realizar una actualización de la planta potabilizadora y nuevas perforaciones para aumentar el caudal de abastecimiento de la población”.

Según dijo, el intendente Facundo Castelli tiene previsto, en el transcurso del mes, reanudar las gestiones a nivel provincial y nacional para poder resolver dichas problemáticas.

El problema de las roturas, cabe aclarar, no es exclusivo de Puan o Bahía Blanca, por mencionar ciudades en estado crítico.

El director de Obras Sanitarias dorreguense, Germán Unger, refirió a La Nueva. que en ese distrito este año hubo problemas puntuales de escasez o falta de presión “por consumos deproporcionados” y “las pérdidas de la red”.

“En la ciudad cabecera cerca del 50% de la cañería es de cemento, por lo que se generan muchas roturas y grandes pérdidas de agua. Por eso elevamos a la Provincia el pedido de reemplazar la cañería del anillo principal de la ciudad”, señaló.
Los problemas con el agua, un sello distintivo de la región del Sudoeste

15/3/2020 | 06:30 |

Sin importar de dónde provenga el recurso o quién lo administre, hay graves falencias en toda la zona. Stroeder y Punta Alta, las poblaciones que más sufren. Escasez, pérdidas, falta de infraestructura y mucho arsénico.







Fotos: Archivo La Nueva y Agencias de La Nueva.


Agencias de La Nueva. / laregión@lanueva.com

El sistema de distribución de agua potable de Bahía Blanca llegó este verano a niveles de precariedad e ineficiencia como pocas veces se vio en los últimos años. Sin embargo, en el contexto regional es un caso más entre muchos otros, algunos de una gravedad similar o aún peor.

En mayor o menor medida, varios de los distritos del sudoeste bonaerense han sufrido problemas con la provisión de agua durante el verano, sin importar de qué forma se obtenga el recurso o quién lo administre.

El caso más preocupante acaso sea el de Stroeder, localidad del distrito de Patagones donde el domingo pasado vecinos se hartaron y salieron a hacer escuchar su reclamo a la vera de la ruta 3. ¿El motivo? Siete jornadas sin una sola gota de agua en gran parte de la localidad.



“La empresa (ABSA) ha hecho abandono de persona”, denunció, sin pelos en la lengua, la vecina Sandra Fernández.

Stroeder se abastece de agua mediante la planta potabilizadora de Villalonga, localidad ubicada a unos 30 kilómetros. Se trata de un equipo móvil, que se fue ampliando en los últimos años de acuerdo con los requerimientos de ambas poblaciones.

La última mejora se había efectuado en el verano de 2018: a los dos módulos de potabilización en funcionamiento se había adosado un tercero, con lo cual la capacidad de producción pasó de 100 a 150 metros cúbicos por hora.

Este verano, sin embargo, los problemas regresaron, y los vecinos volvieron a la carga con sus reclamos.

La respuesta de ABSA fue que haría una segunda ampliación de la planta potabilizadora para que pudiera procesar 200 metros cúbicos por hora. Para ello le pidió al municipio que construyera una base de hormigón y colaborara con el transporte de equipos.

Esta obra se terminó en enero, pero el cuarto módulo nunca se puso en marcha porque no llegaron los decantadores.


La base que se ejecutó en Villalonga para un módulo que nunca llegó. El precio -la falta de agua por 7 días- lo pagó Stroeder.


Así las cosas, la bronca de los pobladores volvió a estallar el fin de semana pasado. Fue tras pasar varios días sin agua y escuchar que ABSA proponía, como único paliativo, elevar de 3 a 6 el número de camiones cisterna que realizan el acarreo diario de agua desde Pedro Luro hacia la localidad.



“De esta manera mejorará la condición de la cisterna”, dijo ABSA en un comunicado que, para los vecinos, fue “una tomada de pelo”.

Por eso resolvieron convocarse en asamblea en la plaza central y, el domingo pasado, se manifestaron en la ruta 3 con carteles.

“Estamos privados de un derecho universal, como es el agua, y no hemos tenido más respuesta que un paliativo: agua en camiones, como si estuviéramos en el siglo XV. Nos falta la carreta y el caballo”, disparó Fernández, vocera de los vecinos autoconvocados.

“Nos sentimos como un pueblo abandonado y olvidado”, añadió.
Mirá también: Bahía lleva 50 años sin una obra relevante frente a la falta de agua

El intendente Zara también hizo evidente su malestar. Mediante un comunicado oficial, acusó a ABSA de ser la responsable absoluta del problema.

“Las deficiencias recaen exclusivamente en la firma prestadora ABSA”, dijo.

También dejó en claro que, pese a que la comuna ofreció hacerse cargo del traslado de los últimos equipos que faltan para habilitar el nuevo módulo potabilizador, ABSA sigue sin definir la fecha.



El miércoles de esta semana Zara, funcionarios y ediles mantuvieron un encuentro con el flamante titular de ABSA, Germán Ciucci.

Además de reiterarle el pedido de que se culminen las obras iniciadas, se solicitó un proyecto "a largo plazo para evitar que este inconveniente vuelva a darse".

“También pedimos que alguno de los principales directivos de ABSA venga a la zona a hablar con los vecinos”, manifestó.

Los directivos de ABSA reconocieron las deficiencias, y se comprometieron a aportar soluciones.



Punta Alta, cada vez peor

Otra ciudad de la región muy comprometida por la falta de agua es Punta Alta.

Los primeros reclamos por la falta de presión de agua se registraron hace ya unos 20 años, en la zona del barrio Nueva Bahía Blanca, pero año a año se siguen sumando grandes sectores urbanos.

Este verano hubo problemas en los barrios Albatros XX, ubicado en la zona norte; Gottling, situado en cercanías de la necrópolis puntaltense; ATE III, tal vez el más perjudicado y más alejado del ejido urbano; Ciudad Atlántida, en la zona sur; y en el propio centro de la ciudad cabecera.

La situación es tan crítica que la semana pasada la oposición presentó un proyecto para reclamar a ABSA que suspenda la facturación a los puntaltenses.

“No se puede cobrar por algo que no se brinda”, manifestaron los ediles Daniel Medina y Liliana García, de Bien Común.

“Por eso le pedimos al gobierno provincial que suspenda la facturación, y al intendente Uset que diga públicamente su postura”, añadieron.

La edil García dijo que las peores falencias se dan en los barrios Ciudad Atlántida y Nueva Bahía Blanca.

La solución para Punta Alta depende, en gran medida, de la suerte que corra el sistema de provisión de agua de Bahía Blanca.

Es que esa ciudad resultaría beneficiada tanto si se concreta una ampliación del acueducto desde el dique Paso de las Piedras como si se ejecutara el proyecto del acueducto desde el río Colorado.

Sin capacidad de almacenamiento

El secretario de Obras Públicas de Coronel Suárez, Mauricio Di Biasse, sostuvo que los problemas de provisión de agua en ese distrito aquejan fundamentalmente a los vecinos de los barrios periféricos de la ciudad cabecera.

“Los sectores con más dificultados son los que están alejados del tanque elevado de agua, por una cuestión de distancia y caída de presión por pérdidas”, dijo.

La solución es terminar el segundo tanque cisterna que inició la anterior gestión, a fin de constar con dos sistemas independientes (el otro sería el del tanque elevado).

“Hace falta poner el funcionamiento ese tanque cisterna, que tuvo poca continuidad en la gestión anterior, pero recién ahora pudimos reflotar los expedientes. Queremos que ese tanque sea una reserva de agua”, destacó.

Otra ciudad con problemas puntuales en algunas zonas urbanas es Pigüé, según reconoció el secretario de Desarrollo Urbano y Territorial de Saavedra, Claudio Arduin.

“Cuando iniciamos la gestión uno de los reclamos más frecuentes fue la falta de presión de agua. Estos reclamos provenían principalmente de los barrios altos de Pigüé, loteo Zapata y loteo La Alianza”, describió.

En las últimas semanas se hicieron algunas obras de conexión con pozos cercanos, y se instalaron equipos para mejorar la presión en la red.

“Igualmente seguimos proyectando la realización de un nuevo pozo de extracción, obra que permitirá mejorar la calidad del agua. En este momento estamos tramitando la contratación de la mano de obra para ejecutar estos trabajos. También tenemos en carpeta la construcción de un nuevo tanque de reserva que se ubicará en la zona norte de Pigüé”, remarcó.


El drama del arsénico

Otras poblaciones de la región siguen sufriendo otro de los problemas graves asociados con el servicio de agua: la presencia de altas concentraciones de arsénico y flúor. Una de ellas es Coronel Dorrego, donde ambos elementos están presentes en el agua en valores por encima de lo establecido por ley.

En ese distrito las localidades de El Perdido, Aparicio y Marisol cuentan con plantas de ósmosis inversa que permiten proveer a los vecinos con normalidad.

Sin embargo, en la ciudad cabecera, Oriente y San Román los pobladores sólo reciben por la red urbana agua clorada (potable en el aspecto bacteriológico, pero no en cuanto a lo químico).

Como resultado, las autoridades deben entregar agua envasada para consumo humano.

“En Coronel Dorrego se encuentra instalada una planta de ósmosis inversa, pero la obra todavía no fue finalizada ni entregada al municipio por parte de la Provincia”, lamentó el director de Obras Sanitarias, Germán Unger.
En varios sitios el problema no es la cantidad de agua, sino la pobre calidad por la presencia de arsénico y flúor.

El problema de las altas concentraciones de arsénico es común en las poblaciones que obtienen el agua a través de pozos. En la mayoría de los casos, se soluciona con la puesta en marcha de plantas de ósmosis inversa, pero hay varias que aún no han incorporado esta tecnología.

Tal es el caso de Colonia San Martín, en el distrito de Saavedra, donde -al igual que en Dorrego- se entrega a los vecinos agua envasada.

“La solución es adquirir un equipo potabilizador. En este momento estamos haciendo el pedido de presupuestos. Otra opción es realizar un nuevo pozo, a mayor profundidad, que nos garantice agua de mejor calidad. Esperamos en los próximos meses anunciar la ejecución de uno de los dos proyectos”, indicó Arduin.


Puan: las roturas en la red producen pérdidas de casi el 60%

Sergio del Valle, director de Obras Públicas de Puan, reveló que el principal problema del servicio de agua en las localidades del distrito son las pérdidas, que llegan casi al 60%.

"En Puan existe un 59% de pérdida sobre lo producido de agua, producto del deterioro de la red. Es un problema común a todas las localidades, al que se suma el alto costo de mantenimiento de las plantas potabilizadoras”, reconoció.

En esa comuna la prestación del servicio se realiza a través de las cooperativas eléctricas, salvo en San Germán y Felipe Solá, donde el suministro depende del municipio.

"En Felipe Sola -continuó Del Valle- existe un deterioro en la red que ocasiona pérdidas del 50%,m lo que eleva muchísimo el costo de mantenimiento, como así también realizar una actualización de la planta potabilizadora y nuevas perforaciones para aumentar el caudal de abastecimiento de la población”.

Según dijo, el intendente Facundo Castelli tiene previsto, en el transcurso del mes, reanudar las gestiones a nivel provincial y nacional para poder resolver dichas problemáticas.

El problema de las roturas, cabe aclarar, no es exclusivo de Puan o Bahía Blanca, por mencionar ciudades en estado crítico.

El director de Obras Sanitarias dorreguense, Germán Unger, refirió a La Nueva. que en ese distrito este año hubo problemas puntuales de escasez o falta de presión “por consumos deproporcionados” y “las pérdidas de la red”.

“En la ciudad cabecera cerca del 50% de la cañería es de cemento, por lo que se generan muchas roturas y grandes pérdidas de agua. Por eso elevamos a la Provincia el pedido de reemplazar la cañería del anillo principal de la ciudad”, señaló.

Médanos está mejor, pero hacen falta obras

Este verano no se registraron los graves e históricos problemas de provisión de agua que suele sufrir Médanos, la cabecera de Villarino. Según se informó desde la comuna, “a principios de diciembre se dio una situación de escasez debido a que varias bombas de ABSA estaban averiadas”, pero se llegó a una rápida solución.

De todas formas, el intendente Carlos Bevilacqua sigue gestionando ante la Provincia la ejecución del acueducto Sauce Chico-Médanos, que podría dar una solución definitiva al problema crónico de falta de agua potable.

Además, el intendente ya ha presentado los proyectos técnicos de obras de agua ante el Enhosa y la secretaría de Obras Hidráulicas, y obtuvo el compromiso de que Villarino será incluido en el plan Argentina Hace.

Sin problemas

Monte Hermoso. El balneario sólo registró inconvenientes en jornadas de afluencia pico en temporada alta, lo que obligó a restringir el suministro en algunos horarios. “Tenemos cisternas de reserva para unos 3.000 metros cúbicos pero, en un fin de semana pico, entre viernes y lunes hemos tenido consumos de hasta 26 mil metros cúbicos”, indicó el titular de Obras y Servicios Públicos, Marcos Fernández.

Tornquist. El distrito no presenta grandes inconvenientes en cuanto al servicio del agua, salvo en el barrio Sur de Tornquist (presión baja). Por eso se decidió hacer una perforación exclusiva para ese sector de la ciudad; la conexión se terminará en los próximos días, se informó desde la comuna.

Coronel Pringles. Allí no se registran problemas con la provisión de agua, por lo que el municipio enfocó las gestiones a aumentar el porcentaje de población alcanzada por el servicio, que actualmente ronda el 80%.

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