Buscar este blog

Número de visitas

Triers Hotel

20 de marzo de 2020

La carta de una abuela bahiense aislada que pide volver a besar a sus nietos



"Me trajeron al mundo en 1935, 4 años después estalló la guerra. Hoy veo propagarse el ya famoso coronavirus. En el medio pasaron cosas, ¡y cuántas cosas!".

Así comienza la carta de Nelly Azucena Agostino, de 85 años, nacida en Patagones pero residente en Bahía Blanca desde chiquita. La escribió desde su aislamiento debido a la actual pandemia por COVID-19.

Y relata las hazañas de su vida: "Cuidé a mis padres, cuidé a mis hijos, cuidé a mi marido, cuidé y cuido de mis nietos".

"En 1959 fui a buscar personalmente al presidente José María Guido, a Viedma, para pedirle la pensión de mi esposo por discapacidad, la conseguí, la necesitábamos urgente", detalla en el texto que difundió uno de sus nietos en Facebook.

Luego, Nelly reflexiona sobre aquellos tiempos y los describe como "difíciles pero no imposibles".

"Trabajé toda mi vida, cuidé de los míos y cuidé de mi. Con sudor, lágrimas y también risas", agrega.

A continuación, habla de su actualidad. La acompaña un bastón, y sigue de pie; está un poco sorda, pero sigue teniendo voz, por lo que pide: "Quiero morir en algún tiempo, que no es hoy, en mi cama y tranquila. No quiero morir en manos de este virus".

Nelly quiere volver a sentir el beso de sus seres queridos y tomar mates con sus vecinos. Para que esto suceda, le pide a la sociedad que se cuide.

"Quedate en tu casa, como me quedo yo. Nadie quiere, ni tiene corona. La época de Reyes quedó en la historia. Mi granito de arena, y el de ustedes, formarán el arenero. El mismo donde volverán a jugar pronto los bambinos en el jardín", concluye.
La carta completa

Me trajeron al mundo en 1935, 4 años después estalló la guerra. Hoy, a mis 85 años, veo propagarse el ya famoso coronavirus. En el medio pasaron cosas, ¡y cuántas cosas! Cuidé a mis padres, cuidé a mi hijo, cuidé a mi marido, cuidé y cuido de mis nietos. Tuve a Evita a un par de de metros de distancia, me sonrió y le sonreí. En 1959 fui a buscar personalmente al Presidente José María Guido, a Viedma, para pedirle la pensión de mi esposo por discapacidad, la conseguí, la necesitábamos urgente. Tiempos difíciles pero no imposibles.Trabajé toda mi vida, cuidé de los míos y cuidé de mi. Con sudor, lágrimas y también risas. El proceso militar, la hiperinflación y alguna que otra peste. Me las rebusqué para vivir sin mucho dinero, y no me ha ido tan mal. Los cambios de gobierno, las vejaciones a los jubilados. Caminé las calles de mi ciudad, y las de otras ciudades también. Hoy me acompaña un bastón, y sigo de pie. A mis 85 años estoy un poco sorda, pero sigo teniendo voz. Y digo, grito: Quiero morir en algún tiempo, que no es hoy, en mi cama y tranquila. No quiero morir en manos de este virus, quiero volver a palpar pronto el beso de mis seres queridos y a compartir el mate cimarrón con los vecinos. Para que esto suceda, necesito que que te cuides. Quedate en tu casa, como me quedo yo. Nadie quiere, ni tiene corona. La época de Reyes quedó en la historia. Mi granito de arena, y el de ustedes, formarán el arenero. El mismo donde volverán a jugar pronto los bambinos en el jardín.

(La Nueva)
Escuchá la Programación de la radio: