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19 de febrero de 2020

Monte Hermoso: el insólito acuerdo entre el panadero y “la ladrona”



El dueño de la panadería de Monte Hermoso que sufrió el hurto de un millón y medio de pesos, supuestamente por parte de una empleada infiel, llegó a un llamativo acuerdo con la acusada para recuperar parte de lo suyo.

Fernando Antonio se reunió en Coronel Dorrego con la mujer -se la investiga por el delito pero está en libertad-, quien se mostró arrepentida por lo sucedido y decidió entregarle -“en parte de pago”- el automóvil Renault Fluence que ella y su pareja habrían comprado una vez consumada la última sustracción, el pasado fin de semana.



“Ya tengo el auto en mi poder, firmamos un 08 en una escribanía. Con esto, más lo que recuperó la policía, tengo gran parte de lo que era mío”, explicó el panadero a La Nueva.

Fernando, nacido y criado en Monte Hermoso, identificó a la sospechosa como Belén Fernández, de unos 25 años.

Por ser conocida de su cuñada, la había contratado para cubrir los fines de semana de diciembre y 6 días de enero en sus dos locales, que llevan el nombre Panadería Deseada, y se encuentran en las avenidas San Martín al 1000 y Bahía Blanca al 1400.
Tipo hormiga

“No fue todo de golpe. Nos venía robando, y no en los negocios, sino en mi casa, que está en la calle Pampa. Entraba por una ventana, sin forzar, pero no desordenaba nada. Nos faltó plata 3 o 4 veces, lo hablábamos con mi mujer, pero como soy medio despelotado, no sabía si había pagado algo...”, explicó.

El miércoles 12, finalmente, confirmaron que eran víctimas de un saqueo. Ese día faltó una suma importante que habían dejado en un cajón de la vivienda.

“Mi mujer me decía de poner rejas y yo pensé en colocar cámaras, porque podía ser alguien cercano y no sabíamos quién. Las cámaras las terminaron de instalar el viernes 14 a las 23 y el sábado 15, a las 7, fue el último hurto. Ahí quedó registrada”, sostuvo el panadero.

Fernando se comunicó con la policía y su participación fue clave para encaminar la investigación hacia Fernández, que después de comprar el auto se había ido con su pareja a una cabaña del complejo Caramelo, en Villa Ventana.



“Nos llegó el dato y los fuimos a buscar a las sierras. Llamamos a la policía e hicimos el aguante hasta que llegó la orden de allanamiento. Cuando la agarraron y nos vio, no paraba de llorar y de pedir perdón”, dijo.
"Situación horrible"

“Ella está arrepentida, pero la cagada ya está hecha. Fui a hablar con ellos a Dorrego porque quería recuperar todo lo que me gané laburando. Él decía que no tenía nada que ver, que no sabía nada, pero reconoció lo que había pasado”, agregó.

Más allá del daño material, el comerciante confesó que su familia quedó bastante atemorizada y que, por ejemplo, su mujer no puede entrar sola a la casa.

“Es una situación horrible”, opinó.

Finalmente, estimó que en algún momento va a vender el Renault que le cayó casi de rebote. “Estamos construyendo y quiero terminar”, declaró.

Desde la fiscalía, en tanto, informaron que la causa judicial tramita en Monte Hermoso y que actualmente la ayudantía está dedicada a ampliar las declaraciones.

También se aclaró que el delito cometido (hurto) no admite la detención (independientemente del monto sustraído), más allá de la eventual condena que puedan recibir él o los autores al final del proceso.

(La Nueva)
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