5 de noviembre de 2019

Se cumplen siete años de la muerte del cineasta Leonardo Favio




Se cumplen siete años de la muerte del cineasta Leonardo Favio. "Me hice peronista porque no se puede ser feliz en soledad", fue una de las frases que caracterizaron al artista y que trazaron un arco fundamental a la hora de entender gran parte de su filmografía. Las redes sociales se hicieron eco en su recuerdo.

En su trilogía -compuesta por Crónica de un Niño Solo (1965), Este Es el Romance del Aniceto y la Francisca, de Cómo Quedó Trunco, Comenzó la Tristeza y Unas Pocas Cosas Más... (1967) y El Dependiente (1969)- Leonardo retrato los sectores más humildes y los temores de los marginados con mirada franca, honesta. La misma sensibilidad se haría presente en Juan Moreira (1973) y Nazareno Cruz y el Lobo (1975), dos superproducciones a color que lo convirtieron en un cineasta masivo.

Favio fue mucho más que un excelente director de cine. En Colombia, donde se exilió, se dedicó por completo a su carrera musical. Tras su retorno al país, conquistó nuevamente a las masas con Gatica, el Mono (1993). Pero los sectores más peronistas lo recordarán con especial cariño por Perón, Sinfonía del Sentimiento (1999), un documental en el que exploró su gran amor por el peronismo. Todos sus personajes están atravesados por las conquistas sociales del General.

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SON COSAS DE FAVIO

Leonardo Favio fue un cineasta enorme, único, de un talento y un vuelo lírico sin parangones en el cine argentino, al que le entregó algunas de sus películas más bellas, desde Crónica de un niño solo (1964) hasta Aniceto (2008).

Pero Favio fue, también, mucho más que eso: una figura singularísima, incomparable, de la cultura popular del último medio siglo, a la que marcó no sólo con sus canciones –incorporadas al inconsciente colectivo de varias generaciones– sino también con su perenne, incondicional adhesión al peronismo, del que se convirtió en una suerte de encarnación de su imaginario. Hay algo básico, esencial, de la identidad argentina que siempre se expresó en Favio, en su vida y en su obra.

Aun en sus facetas más disímiles, que podían parecer antagónicas, Favio logró ser siempre él mismo, un hombre de una sola pieza, de una integridad y una coherencia que provenían de su humildad y de su franqueza a toda prueba. “Cuando canto no hago cine y cuando hago cine no canto. Pero las dos cosas me apasionan, me gustan... Y son cosas de Favio”, decía. “Yo no me separo. Y como yo digo, cada uno vuela hasta donde le dan sus alas, ¿no? A mí me gustaría haber tenido el vuelo poético del Serrat de los primeros discos. Bueno, llegué nada más que a Favio, pero estoy contento. Yo sé que estoy en el corazón de casi todo el mundo de habla hispana con mis canciones. Son simples, muy simples. Hasta hay un libro que escribió el chileno Luis Sepúlveda que está basado en una canción mía. A mí me gusta todo lo que hago. Pueden parecer cosas distintas, pero yo lo vivo con la misma pasión” 😍💜🎬🎤 #favio #leonardofavio #cine [https://bit.ly/33uko21]
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