27 de octubre de 2019

Sexta Sección: el justicialismo pone a prueba la hegemonía de Cambiemos en los municipios



Si bien las primarias de agosto dejaron la sensación de que gran parte de las elecciones municipales están definidas en la Sexta Sección, los comicios de hoy podrían arrojar resultados que modifiquen sensiblemente el mapa político de la región en los próximos cuatro años.
Juan Ignacio Schwerdt jschwerdt@lanueva.com

En 2015, en plena euforia macrista, los candidatos de Cambiemos se habían impuesto en 12 de los 22 distritos, con victorias resonantes en 4 de los 6 territorios con mayor peso electoral (Bahía Blanca, Coronel Rosales, Patagones y Coronel Suárez).

Los otros dos -Villarino y Tres Arroyos- habían quedado en manos de intendentes vecinalistas, lo cual circunscribió el poder del peronismo a 8 comunas que concentran el 15% del electorado regional.

En aquellas elecciones, además, Cambiemos se quedó con 4 de las 6 bancas de senador provincial en juego (supremacía que ratificó dos años después, conquistando 6 de las 11 bancas de diputado bonaerense asignadas a la Sexta). La ola amarilla, que por momentos pareció una marejada, había inundado la zona.

Sin embargo, el panorama cambió por completo el 11 de agosto pasado. En medio de un contexto nacional y provincial muy distinto al de hace cuatro años, el peronismo unido en el Frente de Todos obtuvo resultados que, de repetirse (o acaso mejorar) en la jornada de hoy, lo pondrán en una muy buena posición para recuperar la supremacía que tuvo en la región a fines de los '80, en gran parte de la década del '90 y en los mejores años del kirchnerismo.

Entre esos resultados figuran victorias en 7 de los 8 distritos donde gobiernan jefes comunales justicialistas, pero fundamentalmente 3 valiosos triunfos en territorios donde actualmente es oposición (Patagones, Coronel Suárez y Salliqueló).

En contrapartida, Juntos por el Cambio se anotó como ganador en 9 de los 12 partidos que hoy se cuentan como “amarillos”, y apenas triunfó en un distrito donde actualmente no ocupa el Ejecutivo (Saavedra).

A primera vista, 10 victorias por lado -las otras dos fueron para el vecinalismo- que sugieren un empate, aunque si se analiza cada una en profundidad el análisis cambia. Y mucho.


Victorias y derrotas

De los 10 triunfos que obtuvo el Frente de Todos en las PASO, en la Sexta Sección, 8 fueron con un caudal de votos superior al 55% del total de votos, y con una diferencia mayor a los 17 puntos porcentuales respecto del segundo.

Las dos victorias restantes del peronismo -en Adolfo Gonzales Chaves y Salliqueló- se dieron con menos del 40% de los votos y por escasos márgenes de diferencia (5,1% y 1,8%, respectivamente). Pero atención a este dato: en ambos distritos quienes terminaron en segundo lugar fueron candidatos del vecinalismo; los “amarillos” terminaron terceros.

En cuanto a las 10 victorias de Juntos por el Cambio, 7 se dieron con un caudal de votos superior al 50%, y las 3 restantes con porcentajes que van del 44% al 47%.

Son guarismos contundentes, sin dudas, pero 3 de esos triunfos -en Bahía Blanca, Saavedra y Tornquist- ocurrieron con diferencias menores al 3%, lo que alienta las expectativas de peronismo de revertir allí lo ocurrido en las PASO y hasta dar algún batacazo electoral.

El caso más llamativo es el de Saavedra, donde Juntos por el Cambio obtuvo la única victoria siendo oposición. Allí la diferencia entre los dos principales candidatos -Gustavo Notararigo (JpC) y el intendente Hugo Corvatta (JpC)- fue de apenas 90 votos.

En conclusión, y más allá de que existe la posibilidad de que haya sorpresas, apenas 2 de las 10 victorias que logró el peronismo en las primarias, en la Sexta Sección, pueden ser consideradas en riesgo. Y, en ambos casos, las principales amenazas son candidatos vecinalistas.

En el caso de Juntos por el Cambio, en esta delicada situación están 3 de los triunfos obtenidos en las PASO. La diferencia es que los principales adversarios son referentes justicialistas.

La pregunta del millón es si los jefes comunales de Cambiemos podrán abstraerse de la escena nacional y provincial, resistir el embate y ratificar su liderazgo, o por el contrario cederán ante un peronismo que se relame ante la idea de quedarse con la mayoría de las intendencias de la zona.


Cinco casos para seguir con lupa

Bahía Blanca. En agosto el intendente Héctor Gay (JpC) le sacó a Federico Susbielles (FdT) unos 4.500 votos, lo que representa menos del 3% del total. Es el distrito más deseado por ambas fuerzas: concentra el 40% del electorado regional.

Tornquist. En las PASO el intendente Sergio Bordoni (JpC) se impuso a Gustavo Trankels (FdT) por unos 200 sufragios (2,24% del total). Una curiosidad: el de hoy será el tercer enfrentamiento entre ambos, con una victoria para cada uno.

Saavedra. La diferencia entre el ganador Gustavo Notararigo (JpC) y el intendente Hugo Corvatta (FdT) fue de apenas el 0,74% de los votos hace dos meses. Un virtual empate técnico que dejó todo por definir.

Gonzales Chaves. El intendente Marcelo Santillán (FdT) se quedó con las primarias, pero por apenas 374 votos más que Martín Tavieres (Unión Vecinal) y 573 más que María Claudia Zubiri (JpC).

Salliqueló. En agosto el ganador fue Ariel Sucurro (FdT). El vecinalista Juan Miguel Nosetti quedó a apenas 81 votos y, el actual intendente Jorge Hernández (JpC), a 101.

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