3 de julio de 2019

El poder de las voces: Por qué el 3 de julio se festeja el día del locutor



A 102 años del nacimiento y a casi 19 de la muerte de Roberto Galán. Uno de los impulsores de la Sociedad Argentina de Locutores.

A la generación Centennial habrá que explicarle que antes de Tinder,este señor unía almas, las casaba y las mandaba de Luna de miel, todo pago y televisado, como un pre-Instagram, amor mediático, documentado. Que era un pionero del Match, que apenas con una planta como decorado y seis participantes ávidos de compañía, promovía el “hay que besarse más”, cientos de jubilados tarareaban una cortina empalagosa (Nací para ti, aquí me tienes…) y abandonaban así su soledad. También habrá que explicar a esos nativos digitales que antes de que The Voice (La Voz) permitiera que cualquiera mostrara su arte doméstico de entonación en cámara, este hombre fomentaba el canto televisivo. El regalo por participar era un canario (enjaulado).



"Si lo sabe, cante", con Roberto Galán.


¿Qué tiene que ver el “Si lo sabe, cante”, o el “Yo me quiero casar… ¿Y usted?” con el día del locutor, que se celebra el 3 de julio? Bastante. Roberto Galán fue uno de los impulsores de la instauración de ese día. Uno de sus testigos. 1943. Segundo semestre. La pesadilla de la Segunda Guerra Mundial no terminaba aún y hacía unas semanas se había producido el golpe militar que derrocaba al Presidente argentino Ramón Castillo.


3 de julio de 1943. Esa fue la fecha de la fundación de la Sociedad Argentina de Locutores (SAL). Ya en 1950 se estableció que cada año se celebrara el día del locutor como recordatorio de esa creación. Homenaje justo para las voces, que por entonces eran las verdaderas influencers de esas familias argentinas que desayunaban, almorzaban y cenaban con el aparatito radial como imán. Vía de escape de los sentidos medio siglo antes de la llegada de Internet a los hogares rioplatenses.

Aseguran los memoriosos de la SAL que aquel 3 de julio 21 locutores se reunieron en el edificio de Corrientes 830, donde funcionaba la redacción de la Revista Antena. Así nació la entidad con nombre de condimento. Carlos Fontana, Roberto Galán y tantos más designaron a una Junta Directiva Provisoria, que tuvo como Presidente a Pedro del Olmo. Galán fue el Secretario General. Frecuentaba el cabaret Marabú, donde había forjado una amistad con artistas de esa época, muchos que lo ayudaron a ingresar a ingresar a "La hora ferroviaria", por Radio Porteña. De allí, se encadenaron trabajos de locución sin respiro.


Un locutor radial que triunfó en la TV.

La leyenda indica que el día de esa piedra fundacional, cada uno de los presentes aportó un peso de entonces para los gastos iniciales.Terminaron brindando a las cuatro de la mañana.

Contaba Galán: "En aquella época, Radio Belgrano era popular, Splendid aristocrática y El Mundo estaba en un plano intermedio. Al primero que se le ocurrió la idea de unirnos en un gremio fue a Jorge Homar Del Río, antes del tradicional desfile militar del 9 de julio en la zona de Palermo, al que invitaban a los locutores a participar. Esperábamos que nos dieran una suerte de libretos, y ahí Del Río preguntó acerca de formar una entidad que agrupara a los locutores. Luego llamamos a todas las emisoras, invitando a los locutores a reunirse".



Roberto Galán, portada de la revista TV Guía.

"La primera asamblea general se concretó en el teatro Regina y se eligieron las autoridades definitivas, con Juan Carlos Thorry como Presidente. Alquilamos un local en la calle Victoria. Con unos libros que aporté inauguramos una pequeña biblioteca, compramos una máquina de escribir y abrimos un Libro de Actas".

Meses después, Galán sería el gran Cupido de la historia argentina. O al menos eso juraba. Se adjudicaba una unión: sostenía que en 1944 había presentado a Juan Domingo Perón y Eva Duarte. Un terremoto había sacudido la provincia de San Juan y, según la historia endulzada contada después, la baldosa de ambos tembló cuando se miraron.

"Cuando a ella no la conocía nadie, estábamos en un acto en el Luna Park, una beneficencia para los afectados. Ella quería que yo la subiese al escenario, para recitar unas poesías. Costaba encontrarle un hueco. De repente, apareció el coronel Perón”, recreaba Galán, décadas después. “En un rapto de genialidad, se me ocurrió matar dos pájaros de un tiro y le propuse a Eva formar parte de un comité de recepción de Perón. Grande fue mi sorpresa al verlos, al rato juntos, charlando animadamente. Cuando el tiempo me mostró cómo había terminado esa historia de amor, me sentí orgulloso de haber sido yo quien los puso frente a frente”.

"Entre los tantos que aquellos días pasaron por mi despacho, había una joven dama de aspecto frágil, pero de voz resuelta, con los cabellos rubios y largos cayéndole a la espalda, los ojos encendidos como por la fiebre. Dijo llamarse Eva Duarte, ser una actriz de teatro y de la radio y querer concurrir, a toda costa, a la obra de socorro para la infeliz población", recordaba el viudo Perón, años después, ya desde el exilio. A su amigo Galán no lo nombraba.

Categoría 1917, seis matrimonios, una breve carrera como cantor de tangos en Brasil y París, dueño en su juventud de una boite en Copacabana, 65 puntos de rating como récord de una emisión televisiva (Yo me quiero casar…), Galán le puso cara a una voz, trascendió popularmente, algo que no todos sus colegas pudieron. A 102 años de su nacimiento (y a casi 19 de su muerte), con decenas de emisoras borradas y muchas otras pidiendo auxilio, el día del locutor sobrevive. Y la SAL, también.


MARINA ZUCCHI para clarin.com
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