martes, 11 de junio de 2019

MURIÓ UNA MADRE FUMIGADA




MURIÓ UNA MADRE FUMIGADA
(Por Patricio Eleisegui)

Se nos fue Ana Zabaloy, una de nuestras maestras fumigadas. Tanta tristeza que las palabras se ausentan. Emblema de la lucha contra el uso de agrotóxicos en la provincia de Buenos Aires y símbolo de la batalla que libran las docentes en nuestras escuelas rurales.
Ex directora de la escuela número 11 de San Antonio de Areco, sufrió en su cuerpo los efectos de venenos como el 2,4-D.
"Somos testigos obligados del costo humano del actual sistema productivo. Vimos a nuestros alumnos sufrir los efectos de las fumigaciones en la salud , así como si la Constitución Nacional y los derechos del niño ni la mismísima ley de educación nacional no fueron aplicables a los niños de las zonas rurales ni a sus familias , todos rociados con venenos por aire y tierra. Sin posibilidad de reclamar porque esto significaría pagar el precio de quedar sin casa y sin trabajo en el mismo instante de abrir la boca. Las docentes rurales somos testigos de esa impotencia y de toda la impunidad de los que producen a costa de nuestra salud, de la salud de todos", expuso en una columna para revista Cítrica.
De una parestesia facial a la insuficiencia respiratoria, pasando por consecuencias de salud mucho más graves, Ana devino en otro ejemplo de cómo el modelo agrotóxico apaga nuestra supervivencia.
Peleó del lado y a favor de la vida hasta que decidió volverse eterna. Ocurrió anoche. La abrazaremos por siempre.
Nota publicada 9 de junio 2019
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