3 de junio de 2019

Cambiemos acumula once derrotas y crece la preocupación en el entorno de Macri


Sergio Uñac y otro cachetazo al gobierno nacional.

Los números no engañan. Doce elecciones realizadas hasta el momento, con once derrotas. El oficialismo sólo consiguió “salvar la ropa” en la elección legislativa de Corrientes del día de ayer, pero a costa de resignarse a abandonar el sello y los colores de Cambiemos, e impedir que ningún referente del gobierno participara de la campaña electoral.

por: Alberto Lettieri

Hasta ahora, la norma parece ser clara. El votante ve el color amarillo y el sello Cambiemos y se escapa. El caso correntino muestra, además, otra constante de estas elecciones: los votantes eligen opciones provinciales, con dirigentes a los que conocen, con experiencia de gestión. Pero en cuanto el gobierno nacional quiere sacar beneficios apareciendo públicamente, pulveriza a sus aliados provinciales.

Otras dos elecciones tuvieron lugar ayer. La de San Juan, donde Sergio Uñac prácticamente repitió su contundente victoria de las PASO con más del 20 por ciento de diferencia sobre Cambiemos y alrededor del 55 por ciento de los votos, y la de Misiones, donde el Frente Renovador de la Concordia protagonizó la peor paliza que recibió Cambiemos hasta el momento, al superarlo por una diferencia de 70 puntos (81 a 11 por ciento), con el agregado de que el candidato de Juntos para el Cambio era el mismísimo presidente del Pro a nivel nacional, Humberto Schiavoni.

Fue el propio Schiavoni quien, luego del papelón que protagonizó, en lugar de llamarse a silencio, salió a declarar: “Ya ha pasado en otros escenarios históricos en los que todos los gobernadores renovaron sus cargos y, cuarenta días después, un presidente de otro signo político ganó”. Aunque se abstuvo en precisar cuáles habrían sido tales escenarios históricos.

La enseñanza que dejan las elecciones realizadas hasta el momento es que en los casos en los que el peronismo consigue unificarse y sumar a otros espacios políticos, su traducción en las urnas resulta imbatible. También ayuda, por supuesto, la bronca contenida de sociedades empobrecidas y temerosas de su futuro frente a un espacio político que llegó al gobierno nacional con la promesa de un cambio, pero con total falacia respecto de su verdadero programa.

En las próximas semanas se desarrollarán una decena de nuevas elecciones provinciales. Nada autoriza a pensar que la matriz de las ya realizadas pueda alterarse significativamente. Más aún, queda el interrogante sobre cuáles serán los resultados en las otras dos provincias que hasta ahora gobierna Cambiemos: Mendoza y Jujuy. El resto ya ha sido dado por perdido por el gobierno nacional.

Con los números en la mano, sólo queda formularse preguntas esenciales que tendrán su respuesta entre el 12 y el 22 de junio, y que están relacionadas con la composición definitiva de las alianzas y frentes, o con la definición de candidaturas. Sobre todo, hay dos cuestiones centrales: Cómo terminará la negociación entre Sergio Massa y el frente PJ-UC, y si Mauricio Macri será definitivamente el candidato oficial y, en caso afirmativo, si conseguirá quién lo acompañe en la fórmula fuera del espacio del PRO.

Mientras tanto, la caída de la economía argentina no tiene respiro. La inflación y la desocupación siguen creciendo animadamente, en un movimiento exactamente inverso al experimentado por las divisas del Banco Central. Hasta ahora, la parafernalia electoral ha conseguido ocultar la gravedad de la caótica situación en que el próximo gobierno recibirá el mando. Y son muy pocos los que imaginan cómo sería la Argentina en caso de una reelección de Cambiemos, si es que -según no se cansan de afirmar sus principales referentes- pretende seguir en la misma línea pero con políticas mucho más drásticas. (www.REALPOLITIK.com.ar)
Escuchá la Programación de la radio: dth='640'/>